Te invitamos a vivir esta Semana Santa en familia

por | 1 Abr, 2021

Jesús de Nazareth, el Cristo, el hijo de María y José. Entramos en la Semana Santa, la Semana en que nos expresó con la vida misma lo que significamos para Él. Les invitamos a no desaprovechar estos días para acompañarlo, para encontrarnos con Él.

Busquen solos y en familia momentos para sentir y gustar lo que nos quiere entregar estos días. No lo dejemos en un altar en algún rincón de nuestra casa. Invítenlo a ser parte de sus familias, compartan con Él, conversen con Él. Que los días de Semana Santa no nos sean indiferentes al paso del Señor en nuestras vidas. El Señor solo pide nuestra amistad; estos días son para que en familia lo miremos a Él.

Te está esperando. Te espera para cenar el Jueves Santo en la Última Cena; te espera en el Huerto de los Olivos, con miedo y profunda tristeza; te espera en la Cruz el Viernes Santo, cuando parece que nada tiene sentido y es un engaño; te espera el Sábado Santo, cuando no sabemos donde encontrar a Dios; te espera el Domingo de Resurrección, vivo para siempre. Te espera y, como un amigo, te dirá: «sabía que vendrías».

Nuestro amigo Jesús no está muerto, no se queda en la muerte. Celébralo, entrega de tu tiempo y, como familia, acompáñenlo. No quiere nada de ti, te quiere a ti.

Semana Santa con los niños y niñas

Aquí encontrarán un breve video que explica de manera sencilla el sentido de la celebración de la Semana Santa, en cada uno de sus días. 

Subsidio para la Oración en familia

Jueves Santo

Por la mañana del jueves, Pedro y Juan se adelantan para preparar la cena en Jerusalén. En la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús les lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa, celebran la primera Misa: les da de comer «su Cuerpo y su Sangre» y ahí los ordena como sacerdotes para que, en adelante, ellos celebren la Misa. Judas salió del Cenáculo antes, para entregar a Jesús, que se despidió de María y se fue al huerto de los Olivos. Allí sudó sangre, viendo lo que le esperaba. Los discípulos se durmieron. Judas regresó con todos los de la sinagoga y entregó a Jesús. Lo tomaron preso, los Apóstoles huyeron. Lo llevaron entonces al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote y lo interrogaron durante toda la noche.

Preparen en familia su altar con pan y jugo o vino. Pueden ver este video y, si lo desean, hacer el signo del lavado de los pies.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (14, 12-26)
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Jesús mandó a dos de sus discípulos y les dijo: «Vayan a la ciudad  y digan al dueño: ¿Dónde está la pieza, en que podré comer la Pascua con mis discípulos?.  El les mostrará en el piso superior una pieza grande, amueblada y ya lista. Preparen todo para nosotros.»
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Los discípulos se fueron, entraron en la ciudad, encontraron las cosas tal como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
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Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomen; esto es mi cuerpo.» Tomó luego una copa, y después de dar gracias se la entregó; y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por una muchedumbre. En verdad les digo que no volveré a probar el zumo de cepas hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.» Después de cantar los himnos se dirigieron al monte de los Olivos.
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Ésta es palabra de Dios.

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Preguntas para reflexionar y luego compartir:

– ¿Por qué Jesús quiso reunirse con sus amigos?
– ¿Por qué utilizó estos signos?
– ¿Qué importancia tiene la amistad para Jesús, para nosotros?
– ¿Qué haríamos nosotros por amor?

Les invitamos a ver en familia este pequeño video que ayuda a mirar lo importante de la vida y de vivir con otros y por otros.

 

Momento de Compartir en familia el pan y el vino

Una persona de la familia toma el pan, lo levanta y dice: «Padre Santo, bendice este pan que te presentamos. Fruto del trabajo de nuestros campos. Bendice también a quien lo preparó, a nuestras familias y a todas las personas que a causa de esta pandemia han tenido sufrimiento. Amén.» Luego lo parte por la mitad, toma un pedazo y luego se lo pasa al que está a su derecha. Cada persona corta un pedacito y luego lo entrega a quien está a su lado. Cuando todos tienen lo suyo se lo comen. Hace lo mismo con la copa de jugo o vino: «Bendito seas Dios todopoderoso por este vino, fruto de la tierra y el trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos. Amén.» Luego reparte el jugo en los vasos y todos(as) beben al mismo tiempo.

Dejar un momento para hacer oración en silencio.

 

Oración Final

Gracias, amigo Jesús por permanecer junto a nosotros en los signos del pan y el vino. Ayúdanos a ser cada día mejores cristianos y amarnos como Tú nos has amado.  Y porque queremos permanecer unidos, nos atrevemos a decir alegremente: «Padre Nuestro…»

Viernes Santo

Este día recordamos la Pasión de nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz

Pueden acompañar esta relexión con la música de este video de María José Bravo y Cristóbal Fones: «Camino a la Cruz»
También pueden descargar aquí un video para niños, sobre el Viernes Santo

Reflexión
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Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarlo y lo llevan a Pilatos. Judas, arrepentido, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que lo azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él.
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Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvario se encuentra con su Madre. Simón le ayuda. Alrededor del mediodía, lo crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las 3 de la tarde entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, lo traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo lo desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de María. Son cerca de las 7 cuando le entierran en el sepulcro. ¡Dame, Señor dolor de amor!
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En el mundo hay gente que hoy llora, gente que sufre, gente triste. Hay muchas cruces como la del Gólgota. Hoy queremos acercarnos a esos sufrimientos, contemplarlos, sopesarlos, recibirlos, aun sin entenderlos. Hay quien, al mirar la pandemia, la violencia, el hambre, la injusticia, la marginación, las guerras, el abandono, las burlas… se conmueve y está dispuesto a comprometer su vida para aligerar esas cruces. Esa es la gente del Viernes Santo.

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Preguntas para reflexionar y luego compartir:

– ¿Quién de nuestra familia necesita que le ayudemos a cargar su Cruz?
– ¿Quién de nuestra familia me puede ayudar a cargar mi Cruz?
– ¿A quién o quienes podemos ayudar a cargar su cruz? ¿Cómo?

Oración Final

Pidamos por todos los chilenos y las chilenas que no tienen lo necesario para vivir y por aquellos que han tenido pérdidas o están enfermos. Por nuestro país, para que seamos honestos(as), fieles a nuestra conciencia y consecuentes con los valores del Evangelio.

Pidamos por nuestra Comunidad del Colegio Seminario Pontificio Menor, para que nos ayude siempre a vivir el Evangelio.

Pidamos para que en nuestra familia haya un diálogo permanente y lleno de sentido. Por nuestra familia y su proyecto de vida.

Señor: «Ayúdanos a ver en las penas y los conflictos de cada día oportunidades para crecer como personas y asemejarnos más a ti. Danos fuerza para vivir en medio de ellos con paciencia, pero con coraje, firmemente confiados en tu ayuda; porque sólo muriendo contigo resucitaremos contigo» (Madre Teresa de Calcuta)
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Recemos juntos esta oración de Gabriela Mistral a Jesús en el Viernes Santo
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En esta tarde, Cristo del Calvario.
En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
a
¿Cómo quejarme de mis pies cansados
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías
cuando las tuyas están llenas de heridas?
a
¿Cómo explicarte a ti mi soledad
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor
cuando tienes rasgado el corazón?
a
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
a
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

Tras la muerte, el Sábado Santo nos va metiendo en una dinámica de la vida en la que reconocemos que Dios tiene derecho a callar. Que hay que convivir con las situaciones en las que no encuentramos respuesta, o no encontramos sentido. Siempre queremos que Dios hable; incluso antes de hacer las cosas queremos saber su significado. El silencio del sábado santo nos homologa a todas las criaturas. Además, normalmente se encuentra a Dios después de muchas historias. Soportar, callar, vivir los silencios, nos ayuda a vivir una fe adulta. El Sábado Santo es, así, un día en el que no hay mucho que decir; más bien un tiempo para esperar, cuando parece incluso que es lo menos sensato.

Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección, conocido también como Domingo de Pascua, conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día después de su crucifixión y su primera aparición ante las mujeres y sus discípulos. Es un día de suma alegría para los cristianos y es interpretado como la esperanza de una nueva vida.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (24, 1-9)
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El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro,  y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba en Galilea, diciendo: «Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite.»» Y recordaron sus palabras. Regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los demás.
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Ésta es palabra de Dios.

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Preguntas para reflexionar y luego compartir:

– ¿Qué sintieron las mujeres al encontrar el sepulcro vacío? (Miedo, tristeza, desesperanza)
– ¿Por qué crees que Jesús se presentó primero a las Mujeres y no a sus discípulos?

Oración Final

La Resurrección de Jesús no es un hecho ajeno a nosotros. En la Resurrección de Jesús se nos ofrece la propia resurrección, una oportunidad para nacer de nuevo. En medio del dolor, los discípulos aprenden a confiar en Dios y a no dejarse llevar por la tristeza. No hay que creer que la alegría comienza cuando se acaban los problemas o cuando termina el dolor. La alegría es una opción para la vida, expresión de la confianza en Dios, que hace posible enfrentar los problemas y el dolor con esperanza.

La alegría no suprime el dolor, pero le da sentido. La alegría no desconoce el dolor; tampoco se desinteresa por los problemas, sino que los enfrenta con confianza y esperanza, porque se cree que la última palabra le pertenece a Dios Padre. Y Dios no defrauda. Todo es posible para Dios, aprendamos a confiar plenamente en Él.

Hoy le queremos pedir al Señor que nos traiga la luz, que nos traiga la vida. Pueden prender una vela y ponerla en su altar, como signo de que Jesús Resucitó. Ahora reflexionemos: ¿Dónde quiero que Jesús traiga vida, luz y esperanza en mi vida?
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«Esta vela representa a Jesús resucitado y su presencia en la vida de cada uno(a) de nosotros(as). Su resplandor refleja el brillo, que podemos trasmitir a quienes nos rodean.  Hemos celebrado un gran acontecimiento, el más importante de nuestra vida cristiana, la resurrección de Jesús. Vamos a unirnos como hermanos, como amigos para decirle a Dios que es nuestro Padre. “Padre Nuestro…»